Besos en la frente, besos en la
frente le dan;
besos en la frente, nadie trata de
ir más allá…
yo quise probar.
Yo que, en cosas del amor, nunca me he guiado por
las apariencias, en su cintura encontré
una mariposa de concupiscencia.
Las más explosivas damas me dejaban en la cama congelado
-”ten cuidado al desnudarme, no vayas a estropearme
mi peinado”-
Lola sí que lo ha comprendido, por caminos
escondidos ha buscado
el agua que mana el oscuro manantial del pecado.
Y aunque me ha dejado marcado como un mapa
de arañazos en la espalda
nunca hallé tanto calor como bajo su falda,
y le he
pedido “vente conmigo” aunque la peña
diga “tío,
que mal te lo montas”,
harto como
estaba de tanta guapa insípida y tonta.
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